Señoras y señores, El Pandemonium cierra sus puertas. No quiero marear la perdiz: aquí un servidor anda en otros menesteres vitales y profesionales en estos momentos. Y, en cualquier caso, El Pandemonium nunca fue un plan de dominación mundial a largo plazo, sino más bien un proyecto que se pretendía muy breve, muy rápido y muy intenso. Como un hit single del cretinismo intelectualizado, vaya. Ya lo decía la Fallarás tras leer uno de mis textos con la habitual devoción: “Era cuestión de tiempo que alguien ocupara ese hueco de mercado”. Cito de memoria, ¿eh?, no son palabras textuales. También lo decía Rimbaud, ese otro nihilista de derechas: “Hay que ser absolutamente moderno”.
Espero que se hayan divertido tanto leyéndolo como lo he hecho yo escribiéndolo. Quizá tarden un poco en encontrar otro blog en el que se comenten unas declaraciones de Ben Bernanke utilizando como apoyo el vídeo de una banda de death metal, en el que se cite a Robert D. Kaplan y a Christopher Hitchens entre gif y gif de Sasha Grey o en el que se hable de cine de terror entre panfleto y panfleto político. Tan sólo recuerden dónde lo vieron ustedes primero, oigan: al César lo que es del César.
Pero supongo que, pretensiones esteticistas y experimentos narrativos aparte, lo único que he pretendido era entretener. Espero haberlo conseguido.
Un abrazo a todos los amigos lectores que se han pasado por este blog puntual o asiduamente. Mi email sigue siendo el mismo.