Hace cuatro siglos una provocación inglesa se respondería enviando a la Armada y ahora se contesta bajando a Doña Sofía de un avión. No deja de ser placentero comprobar que bajo las declaraciones agresivas de unos y otros en el Congreso, el acoso internacional de los mercados y la amenaza de intervención, late subterránea una finísima política de gestos tan inanes y cursis como los de nuestros Reyes.
Manuel Jabois, aquí

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